Contexto: artículo publicado en 2017. Los ejemplos empresariales y las cifras de informes citados pertenecen a aquella etapa; las pautas de trabajo cultural se presentan a continuación como orientación, no como una garantía de transformación.
¿Qué papel juega la cultura en la transformación digital?
La transformación digital suele venir acompañada de un gran cambio en la empresa, que implica cambios en la mentalidad de todas las personas que forman parte de ella y en su organización, adoptar nuevos procesos, formas de trabajar y de relacionarse.
La organización, en este contexto, significa mucho más que estructurar la empresa en una jerarquía de responsabilidades y departamentos; organización, en la transformación digital, incluye la parte cultural, con una serie de prácticas y de actitudes claves para el cambio.
La parte más difícil de una transformación es el cambio cultural.
Aunque el cambio cultural es sumamente importante en la transformación digital, es difícil y lleva mucho tiempo conseguirlo. Se trata de conseguir que, tanto empleados como empleadores, se adapten a una cultura de cambio constante.
Las empresas ya no pueden limitarse a hacer un cambio este año y relajarse durante los próximos cinco hasta el siguiente cambio. Por eso surge la necesidad de establecer un nuevo ritmo de renovación continua en los negocios, un ritmo que avance como lo hace la industria en la que trabajamos y vivimos cada día.
La versión de 2017 citaba un informe de Harvey Nash y KPMG con un reparto del 63% de proyectos orientados a ganar dinero frente al 37% orientado al ahorro. Sin la edición y metodología del informe identificadas, estas cifras no deben emplearse como referencia actual ni para concluir que las empresas hayan dejado de invertir para reducir costes.
Sin embargo, en la transformación digital, al contrario de lo que se suele pensar, la tecnología no es tan importante como lo es la cultura. La cultura está muy ligada a la forma en la que se lleva a cabo la adopción de la tecnología y la habilidad de innovar depende directamente de ella.
En este proceso, la capacidad organizativa de la empresa juega un papel vital para cualquier negocio.
La siguiente comparación simplifica estilos de trabajo para abrir una conversación interna. No todas las empresas encajan en una de las dos columnas ni la digitalización exige eliminar la jerarquía.
Cultura Analógica
- A la defensiva
- Los clientes son distantes
- Informes: los datos miden las acciones del pasado y sirven para evaluar
- Se necesita un plan de negocio empresarial detallado para cada acción
- Reacios al riesgo
- Focus group (grupos de discusión) eventuales para obtener información
- Se realiza una investigación de mercado antes de lanzar un producto o servicio.
- Organigrama empresarial
- Departamentos subdivididos
- Trabajo independiente
- La oferta es lo más importante
Cultura Digital
- Dispuesta a probar y aprender
- Los clientes están en el centro de todo
- Datos actualizados: ayudan a decidir si su calidad, cobertura y contexto son adecuados
- Predominan los planes de negocio esquematizados (modelos lean, canvas…)
- Experimentos acotados: detectar pronto lo que no funciona y limitar las pérdidas
- Pruebas frecuentes con los usuarios finales del producto o servicio
- Se sigue investigando, pero se escucha y se aprende durante el desarrollo de un producto o servicio (ya en el mercado).
- Escasa jerarquía
- Interacción entre diferentes equipos
- Relación con otros expertos (coworking)
- Cubrir la necesidad del cliente es lo más importante
No solo las nuevas marcas de negocios online (como Amazon, Google y Alibaba) han trabajado en este proceso. Incluso las empresas más tradicionales, que ya estaban en el mercado mucho antes de que apareciera internet, están transformando su cultura empresarial para adaptarse al cambio. Digitalizar con criterio requiere vincular la tecnología a necesidades concretas. Partiendo de esa base, no separan el entorno digital de las operaciones más tradicionales y combinan sus esfuerzos en una estrategia omnicanal, para alcanzar de esta forma a un mayor número de clientes, tanto de forma online como offline.
Por ejemplo, el artículo de 2016 sobre General Electric describía su paso «de hacer turbinas a fábricas digitales». Cada vez más apuestan por soluciones industriales digitales y llevan tiempo dotando de conectividad a sus principales productos y obteniendo información a tiempo real para sus informes.
Ford Motor Company -otro ejemplo de transformación digital- desarrolló, según la referencia de 2016, una aplicación móvil para mejorar procesos de fabricación en Valencia.

Los responsables deben transmitir la importancia de la transformación digital con objetivos concretos y medibles.
Además, resulta obvio que la transformación digital no se limita a grandes empresas ni a las oficinas de Silicon Valley: cada negocio, independientemente de su tamaño, puede avanzar hacia la digitalización de sus procesos, productos y/o servicios. No obstante, los responsables de estos negocios, deben empezar a pensar primero en digital (digital-first), con campañas de marketing proactivas y un entorno de trabajo cada vez más electrónico. No es una tarea sencilla, pero aquí os dejamos las cuatro claves de la transformación digital sostenible:
- Define la transformación digital.
Visualiza cómo sería la digitalización de tu empresa -de forma global pero sencilla, para que cualquiera pueda entenderlo. Los cambios culturales empresariales llevan tiempo de desarrollar, así que establece unos plazos realistas para la planificación, implementación y evaluación de la digitalización (momento en el que se realizarían nuevos ajustes y volvería a iniciarse el ciclo de planificación, implementación y evaluación).
- Evalúa el nivel de cultura digital de tu negocio.
Antes de hacer cualquier cambio importante, es importante valorar la situación de la empresa y sus procesos, incluyendo la forma en la que los empleados se comunican y su apertura u aversión al cambio. Esto te ayudará a identificar debilidades y fortalezas para determinar la estrategia de adaptación en la transformación digital.
- Establece objetivos concretos y medibles.
Para conseguir una transformación digital sostenible, los responsables deben transmitir la urgencia e importancia del cambio, más allá de la contabilidad financiera, con objetivos concretos y medibles. Si estos se comparten con los empleados y se consigue involucrarlos (por ejemplo, aumentar la captación de «leads» de potenciales clientes en un 50% en los próximos 12 meses), se avanza un paso importante hacia el éxito.
- Predica con el ejemplo.
Para los trabajadores de una empresa, es importante ver que la transformación se inicia desde arriba. Si la dirección no acompaña el cambio, revisa responsabilidades, formación, recursos e incentivos. Sustituir personas no asegura el éxito: hace falta identificar y resolver la causa del bloqueo.
La transformación digital es un verdadero reto, especialmente para los negocios tradicionales, y exige objetivos realistas, recursos y evaluación continuada.

Servicios relacionados: